Incarceron es muy distinta a las demás cárceles: Sus presos no solo viven en celdas, sino también en bosques metálicos, ciudades arrasadas y parajes sin fin. La cárcel lleva siglos sellada y únicamente un hombre, según dice la leyenda , ha conseguido escapar.
Finn un preso de diecisiete años, está decidido a huir, aunque la mayoria de los reclusos ni siquiera creen que el exterior exista. Pero lo que ellos no saben es que Finn se ha apoderado de una especie de llave de cristal y, a través de ella, puede comunicarse con Claudia, quien asegura vivir en el exterior y que su padre es el Guardian de Incarceron. Sin embargo, ninguno de los dos es consciente de que la cárcel esconde mucho más de lo que ven sus ojos. Tendrán que emplear todo su coraje para escapar, pues la tarea será más ardua de lo que imaginan.
Porque Incarceron está viva.
ADVERTENCIA: si buscas un libro de romance, te has equivocado de obra.
No tengo palabras para definir este libro, te las quita todas.
La verdad este libro me ha impresionado mucho. Tenía una buena espectativa de él pero al leerlo descubrí que lo que esperaba encontrar no le llegaba ni a la sombra. La forma en la que se descubren complots, se comunican Claudia y Finn, el miedo a no poder salir nunca de Gildas, todo forma una maraña de acción, y misterio que da lugar a este fantástico libro.
Lo que sí hay que decir es que es un poco extraño, más de alguna parte me la he tenido que leer dos veces...
Pero en definitiva me ha encantado.
Os dejo el primer párrafo del libro, espero que os incite a leerlo.
Habían arrojado a Finn de bruces al suelo y lo habían encadenado a las losas de la calzada.
Sus brazos, abiertos en cruz, estaban aprisionados con unos grilletes que pesaban tanto que Finn apenas podía separar las muñecas del empedrado. También sus tobillos estaban inmovilizados en un amasijo de cadenas, que alguien había pasado por una argolla que sobresalía del suelo. Tenía que hacer verdaderos esfuerzos para levantar el pecho lo suficiente para coger aire. Agotado y prácticamente inmovil, notaba la piedra helada contra la mejilla.
Pero por fin se acercaban los cívicos.


No hay comentarios:
Publicar un comentario